CRÓNICA

Posted on 18/03/2010

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El pasado 13 de marzo tuvo lugar en Madrid la Petición de Mano de Guillermo Álvarez Pareja-Obregón y Rocío Garrido Mazarío.

Me gustaría aprovechar esta crónica para explicaros con un caso real cual es el Protocolo más correcto para la organización de este tipo de citas.

Como manda la tradición, la cita se organizó en casa de los padres de la novia.

Durante la mañana del sábado, Roció y su madre se encargaron personalmente de poner la casa a punto para la gran cita, preparando la mesa, organizando el menú y colocando todos los centros de flores que iban llegando a la casa como regalo de todos sus familiares y amigos.

Como marca el Protocolo, el novio envió un gran centro de flores a primera hora de la mañana. En un primer momento y para darle a este centro todo el protagonismo, pensaron colocarlo en la mesa del comedor pero como no cabía por sus grandes dimensiones lo pusieron en un aparador situado junto a la mesa.

 

Para tal ocasión decidieron organizar un acto muy familiar reuniendo única y exclusivamente a la familia más cercana (padres, hermanos, cuñados, abuelas, tíos y sobrinos).

Según marca la etiqueta en este tipo de actos, Roció vistió un traje cocktail, como el resto de las mujeres invitadas, de color verde esmeralda de tirantes con una flor de raso morada en el centro del escote, zapatos de tacón morados y complementos a juego. Guillermo  y el resto de los hombres invitados vistieron traje y corbata.

Las invitadas a este tipo de citas deben saber que en este día no deben ponerse joyas muy llamativas, que puedan eclipsar el protagonismo que ese día tendrá la joya regalada a la novia como regalo de compromiso.

La cita tuvo lugar a las ocho y media de la tarde y la familia del novio llego puntual a la cita. Al llegar a su casa y para relajar un poco la tensión se sirvieron unas copas de manzanilla y media hora después se produjo el intercambio de regalos. Los padres de Guillermo le regalaron a la novia una sortija y los padres de Roció le regalaron a su futuro marido un reloj. Los hermanos de Roció junto a sus cuñados le prepararon como regalo un cuadro muy especial que tenia como motivo una foto del Rompido, lugar especialmente emotivo para la pareja y donde en unos meses celebrarán su boda. Tras la entrega de regalos el padre de Roció  le dedicó unas palabras de cariño a Guillermo al igual que la madre del novio  a su futura nuera.

Como colofón a uno de los momentos mas importantes y emotivos de la velada, la madre de Guillermo sorprendió a la pareja poniendo de fondo la “Salve Rociera” .

A continuación, todos pudieron degustar una cena tipo buffet. Debido a que la casa no es muy grande y para conseguir un ambiente más informal, decidieron organizar este tipo de cena, con la intención de que cada uno se levantara a servirse las viandas libremente y se ubicara donde quisiera en el salón de la casa.

El menú preparado para esta ocasión constaba de:

–           Canapés variados de crema de queso con salmón ahumado, roquefort  con nueces y caviar.

–          Tartaletas de ensaladilla de gambas

–          Jamón ibérico

–          Tortilla de patata

–          Rulos de Pechuga de pollo rellena de jamón y queso

–          Crema de calabacín

–          Solomillo Ibérico en salsa de zanahoria

–          Tarta de San Marcos y Brazo de gitano

El vino elegido para acompañar a estos platos fue un Marqués de Cáceres del 2004

Después de la cena y mientras todos los presentes tomaban una copa el padre Roció se arrancó a tocar la guitarra por Sevillanas y todos le acompañaron cantando y bailando.

Hacia las dos de la mañana se puso fin a la velada y los novios tras despedir a todos sus invitados, salieron de casa para juntarse en una discoteca de Madrid con un grupo de amigos para poder celebrar con ellos también este momento tan único y especial.

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