Hablando de Protocolo… hacer fácil lo difícil.

Posted on 15/03/2010

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Es curioso resaltar, que la primera impresión que todos tenemos cuando se habla del Protocolo, es que se trata de algo muy difícil y complicado y que pertenece  solamente al ámbito de las grandes recepciones de Estado. Nada más lejos de la realidad, pues el Protocolo hay que entenderlo como un conjunto de pequeñas reglas generales que  regulan o se usan tanto en los grandes actos como en los pequeños de nuestra vida cotidiana.

 Su observancia, nos hace sentirnos cómodos y  a  gusto en cualquier situación en la que podamos encontrarnos, ya sea como invitados o como anfitriones.  En definitiva es regular y resaltar la buena educación con la que todos debemos comportarnos, pues la buena educación y sus reglas y los pequeños detalles con que esta se demuestra, deben estar siempre  presentes, tanto en la organización de una pequeña cena de amigos o de invitados de excepción , ya sea en nuestra casa, como en un banquete, también a la hora de elegir la vestimenta adecuada para cada momento del día en razón o teniendo en cuenta  nuestro programa de actos o visitas  y, también, como no podía sr de otra manera, a la hora de comunicaros y  en algo tan de uso común como es hoy en día, en la forma y modos de la utilización del teléfono móvil y que, estoy segura, que a todos nos molesta su indebido uso sin tener para nada en cuenta el respeto debido hacia los demás.

 Un viaje fantástico en un tren de alta velocidad (AVE) se puede convertir en un suplicio, si tienes la mala suerte de tener en el asiento de al lado o de enfrente, al ejecutivo o ejecutiva o a la tontuela o tontuelo de turno, que tiene que demostrar la importancia de su cargo, no parando ni un momento de hablar a voz en grito por el teléfono móvil y no digamos ya de   aquel otro que, en cualquier restaurante, no ya solo le suena el móvil, sino que se permite la osadía , desfachatez y malísima educación de levantarse de la mesa para hablar con el móvil entre las mesas de los demás comensales.

Estas situaciones han motivado que, en algunos restaurantes, se avise  de  que está prohibido su uso, o que en Clubes – donde se hace ley el respeto hacia los demás socios – copiando la costumbre de los Clubes franceses o ingleses, se obligue al socio al que le ha sonado el teléfono móvil a invitar a champagne – por supuesto francés – a todos los comensales que en ese momento de encuentran en el comedor, lo que sin duda hace  que al recordar el importe de la factura no vuelva a  cometer mas tal incorrección,  o, finalmente como en las Iglesias que, ante el hecho cada vez mas frecuente de que suene el teléfono movil en los momentos de mayor recogimiento, ha motivado que empiecen a verse a la entrada, carteles tan claros y contundentes con la frase “ Apague el teléfono móvil, para hablar con Dios no le hace ninguna falta”.

En definitiva y sin entrar en mayores profundidades, pues tampoco se trata de una tesis doctoral, termino animando a todos los lectores, a dejar a un lado los prejuicios sobre la dificultad de utilizar en el día a día “las pequeñas reglas del Protocolo”, haciendo de su uso habitual, algo simple y fácil Y  que nos va a ayudar a resaltar nuestro saber hacer  ante cualquier situación, ya sea en el trabajo o con nuestros amigos.

Blanca Otamendi Ozores

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Posted in: Protocolo Social